¿Sabes dónde se encuentra el mayor tesoro del mundo conocido?

13 jun 2013

En la isla de Manhattan, Nueva York, yace un descomunal tesoro del que muchos de sus habitantes ni siquiera son conscientes, y eso que se sitúa en uno de los lugares más transitados de la ciudad, en concreto, su distrito financiero. Se trata de la mayor concentración de oro del mundo, donde se acumulan cerca del 25% de las reservas oficiales de oro a nivel mundial.

Eso sí, por mucho que deseen sus habitantes, nadie que no esté autorizado puede verlos, ya que se encuentran a 25 metros bajo tierra o 15 bajo el nivel del mar en un subsuelo perfecto, ya que es pura piedra. No en vano, el lecho de piedra sobre el que reposa Manhattan es una auténtica garantía de seguridad, ya que es una de las pocas bases que se consideran apropiadas para aguantar el peso de todos los lingotes y del tremendo búnker en el que se sitúa la única puerta de acceso al oro.

Con estas medidas de seguridad se custodian las 266 millones de onzas Troy (8.273 toneladas) de oro, repartidas en lingotes de 12,5 kilogramos cada uno. A un cambio actual de 1385,20 dólares por onza, el valor del tesoro que la Reserva Federal custodia es de 368.410 millones de euros, lo que equivale a un 30% del PIB español.

Eso sí, los cazatesoros ya se pueden ir olvidando de él, ya que para acceder a la misma sin ser vistos tendrían que perforar tal grosor de roca que el estruendo que provocaría se oiría a más de 2 kilómetros de distancia. Tendremos con conformarnos con saber que, debajo del mismo suelo que pisamos en Nueva York, tenemos un tesoro cuyo valor serviría para sacar de la crisis a muchos países, y ya no digamos empresas y familias.

¿Es viable la creación de una gran banca pública en España?

11 jun 2013

Existe, desde hace algún tiempo, un consenso bastante fuerte entre los colectivos integrados en la izquierda española acerca de la creación de una gran banca pública que solucionase la escasez de crédito de las familias y pequeñas empresas y, de paso, sirviese como modelo de gestión eficiente y, sobre todo, de gestión ética. Sin embargo, dada la actual coyuntura, ¿podría ser viable una banca pública? ¿qué cantidad de capital exigiría?

Podemos pensar, sin temor a equivocarnos, que la gestión de una banca pública va a obedecer a intereses políticos o sociales en lugar de a intereses puramente económicos. Algunos pensaréis que, en este sentido, una banca pública puede ser un nido de corrupción y de enchufismo entre amigos y parientes de políticos, algo de lo que, al igual que ocurre con el resto de instituciones públicas, nunca vamos a estar exentos como ciudadanos.

Sin embargo, yo quiero ir un poco más allá y fijarme en la estructura de capital de la entidad bancaria. Poner en marcha una banca pública en una situación de crisis como la actual es poco menos que tarea imposible. De entrada, la cantidad mínima de capital que tendría que tener cualquier entidad bancaria es de 18 millones de euros. Sin embargo, ni siquiera con un capital social de 100 millones de euros se resolvería el problema moral de la banca. ¿Cómo ibamos a diferenciar, entonces, entre las pymes o familias que realmente necesitan crédito y las que no? Por tanto, el primer problema de la creación de la banca pública es la cuantía inicial que necesitaría para canalizar los recursos a los agentes económicos.

Dadas las inyecciones de capital que se han utilizado para nacionalizar la banca en dificultades, podemos pensar que los recursos monetarios iniciales para constituir una hipotética banca pública totalmente saneada sería de entre, aproximadamente, 30.000 a 50.000 millones de euros. ¿De dónde vamos a sacar este dinero? ¿Emitiendo aún más deuda pública e incurriendo en más déficit (que, por cierto, a diferencia del rescate bancario, esta deuda SÍ computaría para déficit estructural) cuando desde Bruselas se nos está exigiendo reducirlo?

Parece lógico pensar que no. Sin embargo, podrían caber dos posibles opciones para conseguir los recursos necesarios:

Por un lado, obtener el capital en los mercados financieros, tal y como sucede con la mayor parte de bancos privados. Sin embargo, el problema radica en cómo garantizar al inversor una rentabilidad mínima si, como hemos dicho, la entidad bancaria pública obedece a intereses sociales en lugar de intereses económicos. En realidad, ésta es la verdadera función de la banca pública pero ningún inversor (y me atrevería a decir que ninguna persona) va a renunciar a parte de su dinero si no es a costa de una rentabilidad económica (y no social). Por esta vía, a no ser que creemos un banco tipo SAREB que garantizara un 15% de rentabilidad a sus inversores, no podremos captar los recursos necesarios para su constitución.

Por otro lado, la vía más sencilla es disponer de un prestamista de última instancia. Es decir, que el Estado incurra en déficit público y, por tanto, en más deuda y que sea el Banco Central el que, en última instancia, asuma esa deuda; en definitiva, que el Banco Central monetice la deuda generada. Esta segunda opción es la, a priori, más sencilla y rápida pero no está exenta de problemas. Lo más probable es que el BCE haga caso omiso a esta petición del Gobierno; no tendría ningún sentido que desde Bruselas se esté obligando al Gobierno a realizar los ajustes necesarios para lograr el equilibrio presupuestario, y al mismo tiempo se esté financiando la emisión de más deuda porque, en este caso, la solución más sencilla sería que el propio BCE adquiriese toda la deuda del Reino de España directamente. Por lo tanto, esta vía es poco probable.

Por tanto, la única opción posible, no ya solo para la constitución de la banca pública, sino para solucionar los problemas de falta de crédito en España es la salida del Euro y la recuperación del monopolio de emisión de moneda por parte del Banco de España, solución que, por cierto, es por la que abogan los mismos colectivos de izquierdas. Y digo posible porque, bajo mi punto de vista, no es viable. Y no es viable por una sencilla razón: si el Banco de España se compromete a monetizar toda la deuda generada debido a la creación de esta banca pública, se producirá un aumento galopante de la inflación, ya que, precisamente, los recursos de ese banco público irían destinados a financiar los proyectos de inversión de familias y empresas, por lo que la pérdida de valor de la (neo)peseta está prácticamente garantizada.

En definitiva, la constitución de una gran banca pública no está exenta de problemas que pueden hacer que, paradójicamente, en lugar de facilitarnos la financiación, acabe traduciéndose en un mayor efecto desplazamiento por la mayor cantidad de deuda pública que deberíamos asumir.

Los gráficos: la mejor forma de analizar la economía

10 jun 2013

Tengo el placer de presentaros un nuevo repositorio de imágenes en Flickr donde iré colgando las gráficas económicas que me parezcan más relevantes dada la situación actual de crisis europea en la que estamos inmersos.

Todas las imágenes que vaya subiendo tendrán licencia Creative Commons con atribución de autor. Es decir, quien así lo desee puede disponer de ellas libremente siempre y cuando se atribuya al autor en el artículo en el que vayan a usarse. 

Bien es cierto que los artículos ayudan a pensar y a analizar los movimientos económicos. Pero siempre he pensado que son los gráficos los que realmente hablan por sí solos de la situación actual, además de ayudar a predecir la evolución futura de las principales variables e indicadores económicos.

Espero que os guste esta nueva sección. Podéis acceder a ella en todo momento pulsando el botón de Flickr que aparece en la parte derecha del blog.

¿Aumentar el SMI es la mejor fórmula para hacer crecer los salarios?

4 jun 2013

A raíz de las últimas recomendaciones del Banco de España en torno a la contratación de trabajadores por debajo del SMI con carácter temporal, se ha instalado de nuevo el debate en torno a cuál es el salario mínimo que todo trabajador debería ganar para disfrutar de una vida digna, siendo el Estado el que lo garantice mediante el control de un precio mínimo de contratación (el llamado Salario Mínimo Interprofesional).

Parece lógico pensar que si el Estado aumenta el salario mínimo de contratación por parte de las empresas, todos los trabajadores podrían acceder a un sueldo digno y que no les hiciese pasar penurias a final de mes, además de ser un aliciente perfecto para aumentar la motivación y productividad de los empleados. Sensu contrario, si los Gobiernos decidiesen bajar el SMI, los empresarios comenzarían a reducir los salarios para, de esta manera, reducir los costes laborales y aumentar su rentabilidad. Sin embargo, este argumento parece ser sólo válido si aislamos al conjunto de trabajadores del resto de variables económicas.

Si echamos un vistazo al salario medio de los países europeos en comparación con su Salario Mínimo Interprofesional, podemos advertir que no existe ninguna relación directa entre estas dos variables (evidentemente, la única relación . Es más, los dos países con mayores salarios carecen de SMI por lo que, en principio, los empresarios pueden ofrecer a los trabajadores el salario que estimen conveniente en relación a su productividad marginal.
 

Pero, como he dicho, no se puede analizar el SMI aisladamente. En concreto, he querido añadir la tasa de desempleo en la tabla por una razón muy sencilla que muchos economistas tratan de explicar: si el salario mínimo es muy elevado, la tasa de desempleo aumentará porque los empresarios no estarán dispuestos a contratar a un precio que es superior a la productividad marginal del empleado. ¿Qué quiere decir esto? Que si un empleado se merece, por su productividad, un sueldo de 1.000 euros y el SMI es de 1.100 euros, el empresario prescindirá de la contratación de ese empleado por considerar que no es un salario que merece, sobre todo para empleos de baja cualificación y alta rotación. 

Pues bien, a la vista de los datos esto es una verdad a medias. Si bien es cierto que los países con mayor desempleo de toda Europa (Grecia, España y Portugal) tienen SMI implementado, existen ejemplos de países con un elevado SMI que tienen una tasa de paro muy baja (4,90%), como es el caso de Luxemburgo o relativamente bajas, como es el caso de Holanda(6,50%). El desempleo no depende únicamente de los salarios, sino de la capacidad del país para absorber las demandas de los trabajadores. Cuanta mayor sea la cualificación y especialización exigida en el país y cuanto mayor sea el valor añadido generado, mayores serán también los salarios ofrecidos.  Cosa bien distinta es que un Estado imponga un Salario Mínimo muy elevado en comparación con la capacidad de las empresas para ofrecerlo. En este caso, no solo aumentaría el desempleo, sino también las contrataciones ilegales. 

Bajo mi punto de vista, lo ideal es que los salarios estén pactados entre los propios empleados y empresarios sin intervención estatal, algo que en la coyuntura actual no es ya que sea difícil de conseguir, sino que es prácticamente imposible dada la actual tasa de desempleo y las necesidad imperiosa de muchos ciudadanos de conseguir un trabajo a casi cualquier precio. En cualquier caso, el Salario Mínimo debería ser concordante con el modelo productivo de un país y flexible para adaptarse a los ciclos económicos. De otra forma, aumentar el SMI no solo no serviría para que los salarios crecieran, sino que podrían tener consecuencias bastante negativas para todos.

El contrato único como forma de solucionar la dualidad del mercado de trabajo

15 may 2013


Las cifras no engañan: España tiene un grave problema con su mercado laboral. La elevada tasa de desempleo es el principal problema que sufre nuestro país, y la primera preocupación de los españoles, según el último barómetro del CIS. El desempleo está siendo una auténtica tragedia y, sin embargo, parece que nadie quiere asumir ninguna reforma en el mercado laboral español.

De hecho, la prueba de que el mercado laboral no funciona es la elevada dualidad existente entre trabajadores fijos y trabajadores temporales, es decir, la elevada diferencia existente entre trabajadores sin ningún tipo de protección y trabajadores sobreprotegidos. Un problema que tratan de poner freno desde la UE mediante la implantación del contrato único. ¿Servirá de algo este contrato para acabar con esta dualidad?

La gráfica que adjunta el artículo habla por sí sola. Desde el año 2007, la destrucción de trabajo indefinido ha sido de 1,5%, mientras que el trabajo temporal se ha reducido en casi un 40% (concretamente, un 38,71%). Entre el colectivo de jóvenes menores de 24 años, el problema es aún mucho más acentuado, ya que casi el 60% de los jóvenes menores de 24 años han perdido un contrato temporal durante la crisis.

Acabar con la dualidad, tarea pendiente


Una de las causas de tal dualidad es la elevada rigidez del mercado de trabajo. A la vista de los datos, al empresario le saldrá más a cuenta contratar trabajadores más baratos y encadenar sucesivos contratos temporales hasta el máximo que permite la ley, que contratar trabajadores indefinidos que, a la larga, tendrán un coste de despido mucho mayor. Problema: una especialización y productividad mucho menores, una rotación de plantilla mucho mayor y un colectivo de trabajadores que no son capaces de firmar un contrato indefinido y, de esta manera, planificar su futuro. 

Además, siempre saldrá más rentable despedir a un trabajador temporal que uno indefinido, aunque el temporal sea más productivo, lo que penaliza la competitividad de nuestras empresas. Desde luego, la maraña contractual existente en España no ayuda. Hasta 35 tipos de contratos diferentes y otros 32 incentivos para la contratación. Hay que simplificar los contratos y, para ello, el contrato único sería, sin duda alguna, la mejor simplificación posible, además de acabar con la dualidad en el mercado de trabajo español y proporcionar una mayor seguridad jurídica al empresario. 

De momento son todo especulaciones, y habría que ver cómo se articularía el contrato único en términos de indemnizaciones por despido. Fedea, por ejemplo, aboga por comenzar con una indemnización por despido procedente de 8 días por año y otra por improcedente de 12, además de proponer una adaptación de la Constitución si el contrato único no encajara. De cualquier modo, parece que los agentes sociales no están por la labor de tocar ni un punto de nuestra legislación laboral. 

Los sindicatos ya han manifestado su más enérgica protesta ante lo que consideran un ataque a los derechos adquiridos, al temer que el contrato único se utilice para abaratar las indemnizaciones por despido. La CEOE, porque creen que en la estructura productiva española no cabe un contrato único. Incluso PP y PSOE se han opuesto a este tipo de contrato aludiendo que es inconstitucional.

Sin embargo, está claro que la pasividad en materia laboral no ayuda. Precisamente, el objetivo de la reforma laboral había sido reducir esta dualidad, pero se ha manifestado claramente insuficiente. ¿Podría ser el contrato único la solución? Sin duda reduciría esta dualidad y serviría de ayuda para frenar el alto desempleo; ahora bien, no hay voluntad política de cambiarlo por lo que, parece que no lo veremos.

Una alternativa a la dación en pago hipotecaria: la ley de la segunda oportunidad

9 may 2013

Hace menos de tres años, pocas personas conocían lo que significaba realmente el término dación en pago, ni siquiera aquellos a los que les afectaba de forma directa tras haber firmado un préstamo hipotecario. Muchas ejecuciones hipotecarias después, la mayoría de ciudadanos saben que, después de que se ejecute la hipoteca por imposibilidad del pago de las cuotas, el deudor continúa con una deuda prácticamente de por vida para saldar la carga del préstamo hipotecario. 

Numerosos colectivos han mostrado su más enérgica protesta contra esta injusticia; la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, incluso, ha conseguido hacer llegar al Congreso de los Diputados una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para que se aplique la dación en pago con carácter retroactivo para aquellos deudores de buena fe y con circunstancias sobrevenidas. Lo que busca esta plataforma, en concreto, es que aquellos colectivos más débiles que no pueden hacer frente a las cuotas hipotecarias por haberse quedado sin trabajo no tengan que cargar con una deuda de por vida; una propuesta muy apoyada por la mayor parte de la sociedad pero que adolece de ciertos errores que lo hacen muy difícil de aplicar.

Bajo mi punto de vista, existen otras alternativas diferentes a la planteada por la PAH como, por ejemplo, la ley de la segunda oportunidad, una figura jurídica que existe en buena parte de los países desarrollados y que permitiría a las familias rehacer su situación personal en casos de circunstancias sobrevenidas de manera realista; y sobre todo, una alternativa perfectamente válida, que se integraría perfectamente en nuestro marco legislativo actual y que no pondría en peligro nuestra seguridad jurídica como país. Pero, ¿en qué consistiría esta alternativa?

Deudores de por vida


A la responsabilidad del deudor sobre sus obligaciones se refiere el artículo 1911 del Código Civil, que dice lo siguiente:

Del cumplimiento de las obligaciones responde el deudor con todos sus bienes, presentes y futuros
He querido subrayar la palabra futuros porque es precisamente la que supone el mayor problema para los deudores. Lo que quiere decir este artículo del Código Civil es que el deudor, mientras mantenga la deuda con el banco, tendrá que liquidar sus bienes actuales y los bienes que obtenga en el futuro para saldar sus deudas. Esto es terrible para el deudor, ya que en caso de concurrir en estas circunstancias, queda automáticamente excluido de la sociedad, ya que nunca va a poder rehacerse de esta situación. En el momento que vaya a adquirir cualquier bien, este queda automáticamente embargado y destinado a satisfacer la deuda.

Si hubiese una ley de segunda oportunidad, cualquier familia y pequeña empresa podría declararse en quiebra y, por tanto, proceder a la liquidación de sus activos mediante algún tipo de procedimiento concursal , tal y como ocurre con las empresas para saldar la deuda con el acreedor. De hecho, esta figura jurídica existe en muchos países, como los anglosajones, Alemania o Francia, aunque con ciertas particularidades que las hacen únicas en cada país. De hecho, en Alemania se declaran en quiebra más de 100.000 familias al año, al igual que ocurre en Francia

De entre todos los sistemas de quiebra, quizá el más completo sea el Estadounidense, llamado Fresh Start, un proceso de quiebra familiar que no suele demorarse más allá de seis meses, y que tiene dos alternativas:

  • Por un lado, la quiebra en toda regla. El deudor verá cómo se venden la mayoría de sus bienes en subasta pública.
  • Por otro lado, el sistema preveé un plan de pagos para saldar las deudas poco a poco, en un plazo de entre tres y cinco años.

Desde luego, en ningún caso se evitaría el desahucio del deudor pero, al menos, le permitiría resarcirse de circunstancias no previstas e indeseables. Una ley mucha más efectiva que la aplicación de la dación en pago ya que, en principio, no pondría en peligro ni la estabilidad actual del sistema financiero ni la seguridad jurídica del país en su conjunto.

 
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