En busca de una añorada rentabilidad

16 sept 2016

Siguiendo con la tendencia del 2015, alrededor de 30 entidades bancarias se han visto obligadas a rebajar la rentabilidad de sus depósitos a plazo fijo en los que llevamos de año, como ha sido el caso de Abanca, ActivoBank, Banca Farmafactoring, Banco Finantia Sofinloc (BFS) o Banco Mediolanum.

El principal motivo de esta disminución de los tipos de interés se encuentra en la decisión tomada por el Banco Central Europeo (BCE), el pasado mes de marzo, de rebajar los tipos de interés oficiales a mínimos históricos, concretamente al 0 %, y a reducir también la facilidad de depósito al menos 0,40.

Aun así, y según afirman los expertos del portal web financiero HelpMyCash.com, no está todo perdido si lo que estamos buscando es conseguir rentabilidad por invertir nuestro dinero en depósitos a plazo fijo. Aunque el informe elaborado por el Banco de España (BdE) situaba el tipo medio ponderado de los plazos fijos en el 0,19 % el pasado mes de julio, todavía es posible encontrar depósitos a plazo fijo capaces de superar esta cifra. Todo es cuestión de saber dónde invertir.

Los ahorradores españoles, entre los inversores más conservadores

Según una encuesta sobre inversión elaborada a mediados de este año por la empresa gestora Legg Masson, los españoles se encuentran entre los ahorradores con un perfil más conservador a la hora de invertir sus ahorros con el objetivo de conseguir una fuente adicional de liquidez.

A pesar de la difícil situación que atraviesan los tipos de interés, los depósitos bancarios continúan siendo el producto de ahorro favorito del 75 % de los españoles. Estas preferencias en cuanto a temas de inversión se podrían deber principalmente a una cultura del ahorro basada en el miedo a la incertidumbre de exponer nuestro dinero a posibles riesgos o pérdidas económicas, así como a una considerable falta de formación en materia de finanzas e inversión.

Aun así, este mismo informe revela que paulatinamente los españoles están mostrando un mayor interés por adquirir un cierto bagaje financiero, lo que está favoreciendo un cambio de mentalidad hacia la diversificación en sus inversiones. Si en el mes de julio de 2015 el importe total de dinero invertido en nuevos depósitos era de 23.085 millones de euros según cifras del BdE, en ese mismo mes un año más tarde la cuantía bajaba hasta los 17.777 millones de euros.

Poco a poco, los ahorradores españoles están tomando la decisión de invertir su dinero en productos de renta variable e, incluso, en productos de ahorro comercializados por bancos extranjeros, concretamente europeos y estadounidense, atraídos por la posibilidad de conseguir una mayor rentabilidad.

Los depósitos extranjeros, pioneros en altas rentabilidades

Mientras que los ahorradores españoles intentamos lidiar con unas rentabilidades que no suelen llegar, ni siquiera, al tipo de interés medio de los depósitos de la eurozona (0,51 % en julio para los depósitos de hasta un año de duración, según los datos publicados por el BCE), algunos países del viejo continente disfrutan de unos tipos de interés medios que sobrepasan el 1 %: Países Bajos (1,67 %), Chipre (1,51 %), Francia (1,31%) y Malta (1,20 %).


En el otro lado de la balanza, y haciendo compañía a los depósitos españoles, se encontrarían los plazos fijos comercializados por las entidades bancarias de Lituania (0,11 %), Luxemburgo (0,17 %), Bélgica (0,18 %), Eslovenia (0,20 %), Estonia (0,23 %) y Austria (0,31 %) .

¿Por qué las empresas españolas no crecen? La tecnología tiene la respuesta

20 ene 2016

El excesivo nivel de deuda que todavía tenemos en nuestro sistema sigue siendo un lastre para la mayor parte de empresas, muchas de las cuales se ven obligadas a quebrar o a reestructurar su plantilla. En España, este fenómeno ha sido todavía más virulento como consecuencia del pequeño tamaño empresarial de las empresas, mucho menor al del resto de Europa.
                              
Las pymes y micropymes constituyen el motor económico de nuestro país. El 98% de las empresas tienen menos de diez trabajadores, y generan en torno al 50% del total del empleo. Sin embargo, su estructura les hace ser más vulnerables a las crisis económicas y financieras. Según el Instituto Nacional de Estadística, las quiebras de sociedades de menos de cinco trabajadores han sido, de media, un 10% mayores en el periodo 2010-2014, mientras que las empresas de más de 20 trabajadores, apenas alcanza el 2%.

Además, las empresas medianas son más productivas, tienen mejores salarios, los servicios y productos que producen suelen tener mejor calidad y un precio más reducido. Por todas estas razones, la mejora en la competitividad de las empresas españolas y, por extensión, de toda la economía, pasa por aumentar el tamaño empresarial. Pero, ¿cómo se puede conseguir esto? La tecnología tiene la clave.

Y es que, todavía a día de hoy, existen muchas empresas que utilizan un sistema de información inadecuado, lo que supone tener que incurrir en costes innecesarios. Se trata de un aspecto fundamental, tanto a la hora de evaluar el control interno, mediante sistemas de control de personal, como a la hora de evaluar el control externo, tanto en nuestras relaciones con la Administración como con otras empresas, mediante un software de coordinación empresarial.

Una empresa que incorpora las nuevas tecnologías es más competitiva, cuenta con mayores y mejores recursos, es capaz de reducir costes y, por tanto, puede crecer en tamaño y en previsiones de ingresos. Por el contrario, aquellas sociedades que no invierten en tecnología acaban fracasando, especialmente porque no se pueden adaptar al ritmo del resto.

La tecnología avanza a pasos agigantados y adaptarse a las nuevas circunstancias es clave para mantener la presencia empresarial. Si hasta hace unos pocos años, tener una página web era un valor añadido para aquellos privilegiados que podían permitírselo, en la actualidad, no tener presencia en Internet y redes sociales puede suponer la diferencia entre la continuidad y la desaparición.

¿Por qué no tiene sentido utilizar la TAE cuando hablamos de créditos rápidos?

13 ene 2016

La crisis y la consecuente necesidad de liquidez han provocado un cambio de paradigma en el panorama financiero en España. Si hasta hace poco tiempo, la mayor parte de préstamos y créditos eran concedidos por los bancos, en la actualidad, y de la mano de las nuevas tecnologías, Internet se ha convertido en la plataforma ideal para obtener dinero fácil y lo más rápido posible a través de los créditos rápidos

Esta forma de financiación, si bien tiene ciertas similitudes con los préstamos que conceden las entidades financieras, no compite de manera directa con ellos. Con plazos de amortización e importes mucho más bajos que sus homólogos bancarios, y con requisitos de concesión mucho más laxos, están orientados a todas aquellas personas que necesitan liquidez en un momento determinado.

Pero no todo son ventajas. Su coste es, a priori, mucho más elevado que el de otros préstamos, ya que sus TAEs superan, en muchas ocasiones, las cuatro cifras. Para muchos, son intereses usurarios e indecentes, y así podría parecer si atendemos simplemente a estos números. Sin embargo, a pesar de que la normativa bancaria obliga a publicar la TAE a todas aquellas entidades que concedan préstamos, no tiene mucho sentido utilizar este indicador cuando hablamos de créditos rápidos.

¿Por qué la TAE no se debe utilizar con los créditos rápidos?

En la mayoría de ocasiones, las empresas que conceden préstamos rápidos esperan recibir unos honorarios por sus servicios, como cualquier otra empresa. Estos honorarios suelen tener un coste de en torno a 50 a 100 euros. Entonces, ¿dónde está el problema? En el importe concedido y en su plazo de amortización, que suelen ser muy reducidos.

La mayoría de empresas conceden estos créditos por importe no superior a 500 euros y con un plazo de devolución que no supera el mes. Es decir, tienen un coste nominal del 20%, similar a otros préstamos bancarios, que traducido en términos anuales, da como resultado un coste superior al 3.000%. PDado que la TAE sirve para comparar entre préstamos con diferentes vencimientos, y teniendo en cuenta que, en la mayoría de ocasiones, hablamos de plazos de en torno a uno o dos meses, no tiene sentido hablar de TAE en los créditos rápidos.

De hecho, poniendo un símil cotidiano, si un buen día Pablo le presta a Pedro 1.000 euros y, al día siguiente, el segundo se lo devuelve al primero y le invita a comer, pagando por ello 20 euros, Pedro le estará pagando a Pablo un préstamo de 100.000% TAE.

En definitiva, no tiene mucho sentido utilizar la TAE cuando hablamos de créditos rápidos, por la misma razón que tampoco tiene sentido utilizarlo cuando hablamos del alquiler de un coche o de un traje, entre muchos otros.

Minijobs, deflación… los conceptos económicos más populares tras la crisis

5 oct 2015

Nuevos conceptos económicos como minijobs, deflación o créditos rápidos han arraigado y sobrevenido con particular intensidad tras la consolidación de la última gran crisis financiera en el panorama internacional, especialmente en aquellas economías europeas más situadas al sur de la eurozona. Resulta preciso por ello identificar y definir con la debida exactitud aquellos términos popularizados en los últimos años, indicando con certera precisión sus principales repercusiones sobre el contexto socio-laboral, económico y también financiero.

Minijobs

Comenzando con uno de los conceptos que ya preexistían con anterioridad a la última gran crisis, cobra cada vez más importancia el término minijobs como modalidad contractual “acordada” entre empresario y trabajador, surgida en Alemania hace aproximadamente una década y caracterizada por una duración de jornada inferior a 15 horas a la semana por la que se percibe menos de 500 euros mensuales. Los altas tasas de minijobs alcanzadas recientemente por algunas de las economías más desarrolladas , como la española, ha puesto nuevamente de plena actualidad este concepto, tal y como se deriva de uno de los últimos informes publicados  por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Créditos rápidos

A continuación, otro de los términos que se encuentra en este caso más ligado a los mercados de servicios y productos financieros es el conocido como crédito rápido, modalidad de préstamo en el que desproporcionados tipos de interés y reducidísimos plazos de vencimiento son las principales notas definitorias. Este tipo de créditos se destina a aquellos nichos del mercado que la banca tradicional rehúsa abarcar por considerarlos de elevado riesgo. Aún así, lo cierto es que entre los factores que explican la gran proliferación de entidades dedicadas a suministrar préstamos rápidos, se posicionan los altos niveles de temporalidad y de paro observados en el mercado laboral, así como las reducidas retribuciones percibidas (minijobs) por los trabajadores plenamente insertados en términos socio-laborales.

Deflación

Y el último de los términos al que vamos a aludir se denomina deflación, una característica empleada para referir contracciones de precios y servicios de manera persistente en el tiempo, provocadas quizás por la elevada tasa de minijobs actual, entre otras cuestiones, y sobre el que cabe indicar que, en un primer momento, puede llevar conceptualmente a la conclusión de que un escenario de reducción de precios es preferible a otro donde lo que se produce es el fenómeno contrario, esto es, inflación; no obstante, los autores o economistas clásicos contradicen esta posibilidad, declarando que este concepto es indicador de asfixia del modelo productivo y por lo tanto de la imposibilidad de dinamizar el contexto económico generando  valor añadido. Al mismo tiempo, esta circunstancia dificulta la capacidad fiscal del sector público, lo que tampoco favorece el reequilibrio presupuestario del estado y la corrección de sus niveles de deuda.

Artículo escrito en colaboración con El Captor

El euro se da un respiro pero, ¿no caminábamos hacia la paridad con el dólar?

24 ago 2015

Desde que hace un año el Banco Central Europeo anunciase una batería de medidas expansivas con el objetivo de luchar contra la deflación e impulsar el crecimiento económico, el euro se ha depreciado de manera notable, hasta alcanzar el mínimo de 1,05 euros por dólar a mediados del mes de marzo. Esta situación llevó a muchos analistas a pensar que, de continuar con la tendencia bajista, la cotización del euro podría estar en la paridad con el dólar, es decir, se cambiaría un euro por un dólar.

Sin embargo, pese a los esfuerzos del BCE, la evolución se ha revertido. En los últimos días se ha producido una apreciación del euro que incluso ha llegado a perforar la resistencia de 1,12 unidades y ya amenaza con seguir su ritmo alcista y alcanzar 1,15 dólares. Los acontecimientos económicos no dan tregua ni siquiera en agosto y cabe pensar que el futuro seguirá, al menos a corto plazo, una tendencia similar.

Y es que los miedos a una eventual recesión mundial siguen latentes, en especial después de la inesperada decisión por parte del Banco Popular de China (PBoC) de devaluar el yuan, en un intento no solo por impulsar sus exportaciones tras la ralentización en su ritmo de crecimiento, sino también dentro de su estrategia para convertir a la divisa china en la moneda de reserva, desbancando de esta forma al dólar. 

Esta devaluación ha elevado la presión sobre la Fed. No hay que olvidar que China es el principal socio comercial de Estados Unidos y que es, de largo, el país con mayor volumen de dólares en reservas internacionales, con más de 4 billones de dólares. Por esta razón, un cambio brusco en la cotización del yuan tiene efectos directos sobre el dólar e indirectos sobre el resto de divisas como el euro, como así ha ocurrido.

En estas circunstancias, el escenario financiero ha cambiado por completo, y ya no existe ningún analista económico que piense que el dólar camina hacia la paridad. Las últimas Actas de la Fed señalan que van a retrasar la esperada subida de tipos de interés hasta el mes de septiembre, pero el mercado ya se empieza a cuestionar incluso la subida de tipos para el mes de diciembre, un escenario que estaba más que descontado por los mercados y que así se reflejaba en la cotización del dólar con las principales divisas, todo ello después de que parece que la recuperación económica está consolidada, al situarse la tasa de desempleo en el 5,3%, cercana al pleno empleo.
   
En Economía Mundial | En defensa de un euro fuerte

El crecimiento imparable de la otra financiación: los créditos rápidos

5 may 2015

Con la crisis, son muchas las personas y familias que, ante la negativa de concesión de crédito por parte de las entidades financieras tradicionales, han tenido que recurrir a otro tipo de mecanismo para obtener la liquidez que necesitan. Las nuevas alternativas de financiación se han consolidado y cada vez son más las personas y familias que recurren al crédito no bancario como salida a sus problemas financieros.

Entre estas alternativas, la que más popularidad ha adquirido en los últimos años es, posiblemente, la posibilidad de obtener un crédito de forma rápida y sencilla a través de Internet. Se trata de los créditos rápidos, una idea importada de otros países que ha experimentado en España un importante crecimiento en los últimos años.

Varias son las razones que permiten explicar este fenómeno. Por un lado, la rapidez en la que las empresas conceden estos préstamos, en muchas ocasiones poco después de formalizar el registro y establecer cuáles son las necesidades de financiación del cliente y el plazo de devolución; por otro, el aumento en la competencia de empresas que ofrecen este tipo de créditos, que ha permitido una rebaja en el precio y una mejora en la calidad de este producto y, por último, pero no menos importante, la urgente demanda de liquidez que, ante la sistemática negativa bancaria, ha visto en los créditos rápidos una salida realmente atractiva.

De hecho, existe un tipo de crédito por cada tipo de cliente. Con los créditos rápidos, es posible acceder a financiación incluso si no disponemos de una nómina o si estamos en un listado de morosos como la ASNEF, algo que sería impensable para cualquier persona que fuese a solicitar un crédito a una entidad bancaria tradicional.

Pero, ¿y el precio? existe la creencia generalizada de que este tipo de financiación es mucho más cara que la tradicional, puesto que la TAE supera, en muchas ocasiones, el 20%. Sin embargo, con el desarrollo de las nuevas tecnologías, el panorama crediticio ha dado un giro de 180º. Si hasta hace relativamente poco tiempo, los créditos se concedían casi exclusivamente por teléfono, en la actualidad, con la inversión en infraestructuras tecnológicas, muchas empresas han conseguido desarrollar toda la gestión crediticia online, lo que ha supuesto un gran ahorro tanto en gestión de las infraestructuras como en personal. Las plataformas web gestionan sus créditos de forma autónoma y, por tanto, el proceso es mucho más rápido y barato que hace unos pocos años.

No obstante, siempre es interesante buscar y comparar entre los diferentes créditos para saber cuál es el más barato y el que mejor se adapta a nuestras necesidades. Existen multitud de comparadores en Internet que pueden facilitarnos esta tarea. El fenómeno de los créditos rápidos sigue creciendo, ¿hasta cuándo?

 
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