Una alternativa a la dación en pago hipotecaria: la ley de la segunda oportunidad

9 may 2013

Hace menos de tres años, pocas personas conocían lo que significaba realmente el término dación en pago, ni siquiera aquellos a los que les afectaba de forma directa tras haber firmado un préstamo hipotecario. Muchas ejecuciones hipotecarias después, la mayoría de ciudadanos saben que, después de que se ejecute la hipoteca por imposibilidad del pago de las cuotas, el deudor continúa con una deuda prácticamente de por vida para saldar la carga del préstamo hipotecario. 

Numerosos colectivos han mostrado su más enérgica protesta contra esta injusticia; la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, incluso, ha conseguido hacer llegar al Congreso de los Diputados una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para que se aplique la dación en pago con carácter retroactivo para aquellos deudores de buena fe y con circunstancias sobrevenidas. Lo que busca esta plataforma, en concreto, es que aquellos colectivos más débiles que no pueden hacer frente a las cuotas hipotecarias por haberse quedado sin trabajo no tengan que cargar con una deuda de por vida; una propuesta muy apoyada por la mayor parte de la sociedad pero que adolece de ciertos errores que lo hacen muy difícil de aplicar.

Bajo mi punto de vista, existen otras alternativas diferentes a la planteada por la PAH como, por ejemplo, la ley de la segunda oportunidad, una figura jurídica que existe en buena parte de los países desarrollados y que permitiría a las familias rehacer su situación personal en casos de circunstancias sobrevenidas de manera realista; y sobre todo, una alternativa perfectamente válida, que se integraría perfectamente en nuestro marco legislativo actual y que no pondría en peligro nuestra seguridad jurídica como país. Pero, ¿en qué consistiría esta alternativa?

Deudores de por vida


A la responsabilidad del deudor sobre sus obligaciones se refiere el artículo 1911 del Código Civil, que dice lo siguiente:

Del cumplimiento de las obligaciones responde el deudor con todos sus bienes, presentes y futuros
He querido subrayar la palabra futuros porque es precisamente la que supone el mayor problema para los deudores. Lo que quiere decir este artículo del Código Civil es que el deudor, mientras mantenga la deuda con el banco, tendrá que liquidar sus bienes actuales y los bienes que obtenga en el futuro para saldar sus deudas. Esto es terrible para el deudor, ya que en caso de concurrir en estas circunstancias, queda automáticamente excluido de la sociedad, ya que nunca va a poder rehacerse de esta situación. En el momento que vaya a adquirir cualquier bien, este queda automáticamente embargado y destinado a satisfacer la deuda.

Si hubiese una ley de segunda oportunidad, cualquier familia y pequeña empresa podría declararse en quiebra y, por tanto, proceder a la liquidación de sus activos mediante algún tipo de procedimiento concursal , tal y como ocurre con las empresas para saldar la deuda con el acreedor. De hecho, esta figura jurídica existe en muchos países, como los anglosajones, Alemania o Francia, aunque con ciertas particularidades que las hacen únicas en cada país. De hecho, en Alemania se declaran en quiebra más de 100.000 familias al año, al igual que ocurre en Francia

De entre todos los sistemas de quiebra, quizá el más completo sea el Estadounidense, llamado Fresh Start, un proceso de quiebra familiar que no suele demorarse más allá de seis meses, y que tiene dos alternativas:

  • Por un lado, la quiebra en toda regla. El deudor verá cómo se venden la mayoría de sus bienes en subasta pública.
  • Por otro lado, el sistema preveé un plan de pagos para saldar las deudas poco a poco, en un plazo de entre tres y cinco años.

Desde luego, en ningún caso se evitaría el desahucio del deudor pero, al menos, le permitiría resarcirse de circunstancias no previstas e indeseables. Una ley mucha más efectiva que la aplicación de la dación en pago ya que, en principio, no pondría en peligro ni la estabilidad actual del sistema financiero ni la seguridad jurídica del país en su conjunto.

En defensa del euro

7 may 2013

Que la Unión Europea está inmersa en una crisis sin precedentes es algo que ya no se le escapa a nadie. El excesivo déficit de numerosos países, unido a la convergencia con una crisis a nivel mundial y las crisis particulares de cada nación (en España, por ejemplo, la archiconocida burbuja inmobiliaria) han hecho que los países estén obligados a aplicar políticas de reducción de déficit excesivo para equilibrar sus presupuestos, lo cual ha llevado a recortes de gasto público y subidas de impuestos para lograr el objetivo de déficit; políticas impopulares que han desatado la ira de numerosos colectivos, sobre todo de izquierdas, que se sienten desamparados ante lo que ellos consideran un atentado sus derechos más básicos, culpando al euro de todos los males.

Pero, ¿qué hay de cierto en esto? ¿Tenemos que salir del euro para acabar con los todos males que nos azotan? ¿Es cierto que el euro ha sido el verdadero culpable de una tasa de desempleo que roza el 28%? Os dejo un documental llamado En Defensa del Euro que pretende dar respuesta a todos estos interrogantes. Espero que os guste.



Dinero más barato, créditos más caros

2 may 2013

En la última reunión del Consejo de Gobierno de la Unión Europea celebrada hoy en la ciudad de Bratislava (Eslovaquia) Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo redujo el tipo de interés oficial de la zona euro hasta el 0,5%, situándola en el nivel más bajo desde que el Euro existe, además de garantizar liquidez ilimitada a los bancos comerciales hasta, por lo menos, Junio del año 2014. 

Objetivo: estimular la economía de la zona euro. Excusa: el IPC armonizado de la zona euro se sitúo en Abril en el 1,20%; sin embargo, la decisión no solo no va a tener el efecto deseado, sino que puede llegar a ser contraproducente y más dañino de lo que podamos pensar.

Y es que, si echamos un vistazo al precio de los préstamos concedidos en la Zona Euro, nos daremos cuenta de que existe, desde que comenzó la crisis allá por el año 2008, una correlación inversa entre el tipo de interés oficial de la zona euro y el tipo de interés que aplican las entidades financieras a los préstamos. Los bancos reciben unas condiciones excesivamente laxas del BCE que, a su vez, no lo trasladan a la economía productiva. 


Resulta curioso, comprobar en el gráfico que, mientras el interés oficial fijado por el BCE iba descendiendo año a año, el interés de los préstamos concedidos en España se ha mantenido estable e, incluso, ha aumentado, evolución que contrasta con el interés aplicado al crédito concedido por las entidades europeas a empresas y familias de la zona euro, que siguen una senda similar al del BCE. Ellos han hecho los deberes y nosotros no. ¿Qué ha fallado?

En primer lugar, los bancos se encuentran en pleno proceso de saneamiento. En este sentido, los asesores financieros no quieren asumir más riesgos que expandan aún más si cabe su apalancamiento; por ello, reciben dinero al 0,5% y lo invierten en deuda pública al 4,5% ó al 5%, obteniendo un beneficio del 4% por cada bono que adquieren. Además, sirve como colateral (garantía) para futuras emisiones de deuda del Banco Central Europeo. Un negocio absolutamente rentable que, además, cuenta con la bendición de los Estados, a los que les permiten colocar su deuda a un precio relativamente razonable. 

En segundo lugar, los agentes privados, en concreto las familias y empresas continúan en pleno proceso de desapalancamiento, un proceso tan doloroso como necesario que consiste en aumentar los fondos propios y reducir sus gastos sin poder deshacerse de unos activos que se han vuelto ilíquidos con el comienzo de la crisis. Este sobreendeudamiento hace que las entidades financieras pierdan toda confianza en los prestatarios, lo que implica una reducción del crédito o unos tipos de interés demasiado altos en comparación con lo que sería deseable.

Así, parece meridianamente claro que una nueva reducción de tipos redundará en un crédito más barato para los Gobiernos y las entidades financieras e igual de complicado para las empresas y familias. La brecha entre la economía financiera y la economía real se agranda cuando el Banco Central de turno toma este tipo de decisiones, lo que sienta las bases para la siguiente burbuja. Lo siento, duele decirlo pero, no hay política macroeconómica que valga; necesitamos recuperación microeconómica, a nivel de empresa, y esto solo pasa por reducir deuda y recapitalizar o directamente liquidar la banca quebrada. Cuando esto ocurra, volverá a abrirse el grifo del crédito. Lo demás, meros brindis al sol para ganar tiempo pero que será hambre para mañana.

Paro 2007-2013: Una infografía vale más que mil palabras

29 abr 2013

La semana pasada el Instituto Nacional de Estadística publicaba una nueva Encuesta de Población Activa (EPA) en la que conocíamos que la tasa de desempleo superaba los 6 millones de desempleados, situándose en cotas nunca vistas hasta ahora. 

Como voy a poder aportar poco más de lo que ya se ha dicho en los medios de comunicación, os dejo con una infografía que ha elaborado nuestros compañeros de Actibva que muestra perfectamente cuál ha sido la evolución de la tasa de desempleo desde el año 2007 hasta el año 2013. 

Esta infografía vale más que mil palabras.

espana-2013-1.jpg

Generado por: Actibva

Economía Mundial : Dinero es Deuda. Documentales sobre el dinero fiduciario y la reserva fraccionaria

Dinero es deuda: documentales sobre la reserva fraccionaria y el dinero fiduciario

25 abr 2013

En la actualidad, una parte muy importante de la población todavía piensa que la mayor parte del dinero en circulación ha sido creado por la autoridad que tiene la potestad para la impresión de billetes y monedas, en la mayor parte de ocasiones el Banco Central o la Reserva Federal de turno. Pero, ¿qué hay de cierto en esto? ¿de dónde sale el dinero tal y como lo conocemos? ¿Por qué confiamos en él?

A continuación os dejo una serie de documentales que me han parecido muy interesantes para comprender qué es la reserva fraccionaria y el dinero fiat, dos conceptos íntimamente relacionados que están muy de moda en la actualidad y que, además, nos servirán para entender por qué se producen las burbujas especulativas y las crisis económicas y financieras. Espero que os gusten tanto como me han gustado a mi.

Dinero es Deuda



Fraude, el por qué de la gran Recesión



Overdose.- The next financial crisis (Sobredosis)



La economía y el dinero fiat (Crisis financiera)



El dinero, la banca y la Reserva Federal



¿Por qué los bancos estaban tan interesados en colocar las participaciones preferentes?

15 abr 2013

La estafa de las participaciones preferentes se ha convertido en un auténtico drama social. Miles de familias han perdido la mayor parte de sus ahorros tras firmar contratos de productos financieros de los que ignoraban su funcionamiento. Algunos casos resultaban sencillamente sangrantes, como los paquetes de participaciones vendidas a personas con Alzheimer, que no sabían leer (y menos la letra pequeña de un contrato) o incluso ciegas.

Desde diversos colectivos de izquierdas se ha culpado de este grave problema al neoliberalismo salvaje y a la excesiva desregulación del sistema financiero, insistiendo además en la imperiosa necesidad de una banca pública que cumpla una verdadera labor social; sin embargo, aunque parezca difícil de entender (cosa que voy a intentar hacer en este artículo), no ha sido la desregulación ni la banca privada la que ha llevado a muchas familias a perder sus ahorros, sino la excesiva regulación y las especiales características de las Cajas de Ahorros, que cuentan con capital semipúblico. Pero, ¿por qué tenían tanto interés las Cajas de Ahorros en colocar estos productos de ahorro entre sus clientes y no otros?

¿En qué consisten las participaciones preferentes?


Quizá sea conveniente explicar en detalle en qué consiste este producto de inversión. Las participaciones preferentes son un producto de ahorro bastante complejo que aúnan las características de la renta fija y de las acciones. Aunque forman parte del capital social de la entidad que lo emite, en este caso la Caja de Ahorros correspondiente, no confieren a su titular participación en el capital ni derecho de voto. Su principal característica, que es precisamente la que ha levantado más polémica entre sus tenedores, es que tiene carácter perpetuo. Esto quiere decir que, a no ser que se venda esta participación en el mercado secundario, a un precio sensiblemente inferior al de compra, no se podrá recuperar el capital inicial. 

Además, en caso de eventual quiebra de la entidad bancaria, es uno de los productos que antes se liquida por orden de prelación, por lo que si esto sucede, los preferentistas pueden ir despidiéndose de su dinero. Para contrarrestar este riesgo, las preferentes suelen proporcionar una rentabilidad mayor que los depósitos a plazo fijo, por ejemplo.

El funcionamiento de las preferentes parecía sencillo, o al menos eso parecía a simple vista. El cliente  recibía una rentabilidad fija todos los meses, y si querías recuperar tu dinero solo tenía que vender el producto en un mercado secundario en el que había suficientes inversores ávidos por conseguir una mayor rentabilidad con la compra de este tipo de productos.  El negocio era redondo.

Sin embargo, con el comienzo de la crisis las cosas se empezaron a torcer. Las entidades financieras pasaron a referenciar el interés del producto a los beneficios que la entidad tuviese ese año. Si no había beneficios, tampoco había cupón. Ante esta situación, las participaciones preferentes dejaron de ser atractivas para los inversores, los cuales dejaron de emitir órdenes de compra en el mercado secundario, que acabó convirtiendo al mercado en completamente ilíquido. No había inversores interesados en comprar, por lo que los preferentistas tampoco se podían deshacer de su inversión.

Esta forma de proceder a priori debería haber pasado desapercibida. Parece sensato pensar que, después de invertir un cierto capital en un producto de riesgo, podemos perder nuestra inversión inicial. Sin embargo, las supuestas malas prácticas de muchas entidades financieras con sus clientes han hecho que este problema pase a primera plana en los medios de comunicación y se sitúe como uno de las principales preocupaciones de los españoles. Pero, ¿por qué estaban los bancos tan interesados en colocar participaciones preferentes entre sus clientes?

¿Por qué se han vendido participaciones preferentes a discreción?


A diferencia de lo que podría parecer, la venta discrecional de participaciones preferentes no tiene nada que ver con la desregulación ni con el neoliberalismo salvaje, si no más bien con la excesiva regulación bancaria. Para dar respuesta a esta pregunta, es imprescindible conocer los acuerdos en materia regulatoria de Basilea III, que consisten en ciertas recomendaciones sobre la legislación y regulación bancaria y que son emitidos por el Comité de supervisión bancaria de Basilea. Su principal propósito es la creación de un estándar internacional que sirva para facilitar la labor de los reguladores internacionales, asegurando de esta manera la protección de las entidades financieras frente a los riesgos financieros y operativos.

Una de estas recomendaciones es la que se refiere al mantenimiento de un coeficiente de capital mínimo para garantizar la solvencia de la entidad. En total, el banco tendría que alcanzar la cifra del 7% del core capital de sus activos ponderados por riesgo en el año 2019. Cada año hasta entonces, el banco tendría que ir progresivamente aumentando su capital. Este Core Capital se traduce en el llamado Tier 1, que se compone principalmente de acciones y participaciones preferentes. Se puede decir que el Tier 1 es el capital de mayor calidad y el que mide la solvencia de una entidad. A mayor Tier 1, mayor salud tendrá una entidad financiera y mejor vista estará ante los ojos del regulador.

El problema es que la mayoría de Cajas de Ahorros necesitaron aumentar capital para cumplir con Basilea. Bien, muchos pensaréis, ¿por qué no hacer una ampliación de capital y ya está?. Pues no es tan sencillo. Las Cajas de Ahorro eran entidades sin ánimo de lucro con capital semipúblico que no podía financiarse en los mercados de capitales, si no que tenía que hacerlo con cargo a los beneficios que hubiese obtenido en el ejercicio (capitalizando reservas). Cuando las cosas iban bien, la situación patrimonial de la entidad mejoraba, pero se enfrentaban en todo momento a ciertos riesgos de solvencia por la débil estructura de capital. Y estos riesgos se materializaron en problemas cuando la crisis estalló. La mayoría de Cajas de Ahorro necesitaron, entonces, aumentar su capital social (el Tier 1 al que hacíamos referencia). 

Por lo general, cualquier entidad financiera podía aumentar su cifra de capital social de dos maneras diferentes: o bien mediante una ampliación de capital en los mercados de capitales o bien mediante la emisión de nuevas participaciones preferentes. Evidentemente, la opción más genuina es la primera, tal y como hicieron algunos bancos privados como el Banco Popular. El problema es que las Cajas no podían financiarse en los mercados de capitales por lo que tuvieron que optar por emitir participaciones preferentes para cumplir con los compromisos de Basilea.

Y aquí fue donde comenzó a fraguarse una de las mayores estafas de la historia financiera en España. La necesidad imperiosa de lograr capital por la vía de las participaciones preferentes hizo que las Cajas  comenzaron a comercializar participaciones preferentes entre sus clientes, incluso entre aquellos que no sabían leer, que tenían Alzheimer o que, directamente, eran invidentes. Participaciones que ahora mismo no tienen un mercado líquido donde poder venderse y que han dilapidado el patrimonio de muchas personas. Vamos, participaciones que no valen nada.

 
Economía Mundial © 2012 | Designed by Bubble Shooter, in collaboration with Reseller Hosting , Forum Jual Beli and Business Solutions